El retorno de Armstrong ha provocado que se revivan escenas de los Tour que él mismo ganó. El corredor americano no tiene ninguna culpa, ni mucho menos, al igual que Contador. Después de haber hecho una gran crono individual y también por equipos se han limiitado a hacer su carrera: Lance colocándose bien para no perder tiempo con los abánicos y Alberto atacando en la séptima etapa para recuperar el tiempo que le robó Armstrong. "Sólo" con eso, primero y segundo -exceptuando al provisional líder Nocentini-.

El retorno de un gran equipo, preparado a conciencia para vencer, evade cualquier iniciativa de para atacarlos. Evans, los hermanos Schleck, Vande Velde, Sastre..., ninguno de ellos ataca. El español no creo que esté en la misma forma que el año anterior. Silence-Lotto se ha limitado a "atacar" -o eso parecía que hicieron- con Van der Broeck y Wegelius, lo que no tiene ningún sentido. Y los Saxo Bank dejando pasar oportunidades claras en los Pirineos, ya que dudo mucho que se atrevan a atacar a 40 km. de la meta cuando ni se lo plantean en finales en alto.

Tras tantos días sin defender ataques, la carrera posiblemente ya esté decidida. Para descartar a Armstrong se necesitaba una carrera dura, y se ha dado todo lo contrario. A Alberto se le suma así una verdadero rival. La etapa más decisiva quizás sea la decimoctava, la contrarreloj de Annecy. Espero equivocarme y que la montaña decida, ya sea Verbier, Saint-Maurice, Mont Ventoux (muy dura para atacar) o Le Grand Bornard (la etapa reina).

Que Dios reparta suerte..., y espectáculo.